Hoy que es día de la Marató de TV3 y de ser buena persona os voy a hablar del Karma, que vosotros diréis que es una tontería pero no!
De guardia, una noche de verano (si estoy de guardia yo, será viernes o sábado seguro) en un hospital al azar de la costa catalana. Lo bonito de hacer guardias en verano es que el hospital es mucho más barato que un hotel (claro, lo pagamos todos) y la gente gusta de ponerse como las grecas y venir a dormir la mona a un box, donde además damos de desayunar gratis.
Ante la llegada de un borracho y después de decirle algo así como "oooootroooooo? eselterceroquemetraeisestanocheeeeeee" al señor SEM que te lo trae, aplicamos el protocolo Masiel, que consta de dos partes:
1- "si yo estoy trabajando aquí no duerme ni el tato" o puteo máximo del paciente borracho:
incluye pellizcamiento (con SAÑA) de cuello, cara interna de brazo y muslo, apretamiento de esternón con nudillos como si nos fuera la vida en ello, y sobretodo, maniobra estrella: presión en un punto ultradoloroso que está detrás de la mandíbula-debajo de la oreja con fuerza suficiente para desarticularle la mandíbula. Si todo esto lo acompañamos de gritos de "ANTONIOOOOOOOOO" con decibelios suficientes para perforarle el tímpano, mejor. La intención es convencer a Antonio de que venir al hospital no era una buena idea y que se vaya a su casa. Tengo que decir que jamás nos ha funcionado (aunque relaja mucho), con lo bonito que sería que el paciente te dijera "Ya está, no quiero sufrir más, déme que le firmo el alta!!!", así que hay que aplicar el segundo punto del protocolo o...
2- "enemigo que huye, puente de plata" o dejar al paciente en una camilla lo más cerca posible de la puerta y esperar. Esta maniobra, si bien tiene una efectividad altísima comparada con la anterior, requiere de nervios de acero: el personal sanitario tiene que concentrarse en ignorar a Antonio, que es muy difícil cuando Antonio pide manta, almohada, desayuno y que le den un beso de buenas noches a grito pelao por la urgencia. Cuando uno desarrolla la práctica necesaria para bloquear los gritos del borracho de turno de su mente y espera el tiempo suficiente, en un 90% de los casos la siguiente vez que vas a ver a Antonio te encuentras con que ya no hay Antonio. Esto se considera un éxito del protocolo Masiel, en cuyo caso se procede al baile de la victoria (http://www.youtube.com/watch?v=hIq0OYRC55Y, sí, estos somos el staff de urgencias de mi hospital, un equipo joven y activo con el que da gusto trabajar)
Total, sigamos con la guardia. Ahora que os he explicado el protocolo Masiel ya os imaginaréis por dónde van los tiros.
Allí estoy yo, legaña en ojo, fonendo en mano, aguantando la verticalidad como buenamente podía, cuando entra por la puerta el SEM con un regalito: mastodonte de 17 años, tan alto que no cabía en la camilla, de ancho dos veces como yo, fenotipo quarterback, agitadísimo y repartiendo patadas y manazos a diestro y siniestro Y, detalle IMPORTANTE, además de vomitado venía MOJADO hasta la partida de nacimiento y REBOZADO en arena de la playa. Detrás de la camilla venían sus padres, Pelayo y Genoveva, él con cara de cabreo, ella con cara de la-vida-de-mi-hijo-corre-un-peligro-inminente
Levanto ceja y miro al SEM, mientras le digo: ¿otroooooooo...? etc, etc, ante todo, respetemos los protocolos.
- Paciente varón, 17 años, parece que ha bebido algo - (algo??? ALGOOO????? Algodón que es más largo!!!!!! Levanto la otra ceja, ahora tengo cara de Nicole Kidman post botox. Mantengo mi cara seria mientras por dentro me descojono, recordemos que Genoveva y Cayetano están delante) - y los amigos al verlo mal lo han metido en la playa a ver si se le pasaba. (Angelitooos!!!! Ahora lo de mantener mi cara seria me cuesta más, pero lo consigo. Tarde o temprano me dan un óscar, y si no al tiempo)
Lo pasan a un box, le quitan la ropa vomitada, mojada y rebozada (al menos que no coja una pulmonía). Dado que la madre está delante y no queremos que nos denuncie no podemos aplicar el punto 1 del protocolo Masiel así que hacemos ver que le ponemos un suerito, le pinchamos algo de vitamina B y yo le miro un poco las pupilas como si eso le fuera a salvar la vida. Genoveva, desconsolada, se tranquiliza un poco al vernos trabajar ya que se da cuenta de que en nuestras manos la vida de su hijo no corre peligro. Cuando está con pijama limpio, tapado con una manta y más tranquilo salimos del box y nos vamos a lo nuestro.
Al cabo de un par de horas de atender urgencias vitales (infecciones de orina y dolores de barriga de seis meses de evolución, no estoy intentando dar envidia pero es que mi vida es así de emocionante, lo siento) me acuerdo de mi teenager borracho y voy a echar un ojo.
Me encuentro a la criatura durmiendo a pierna suelta y a la madre llorando a moco tendido. Me mira. Decido darle un poco de palique.
- Es que...-me dice Genoveva- él no está acostumbrado a beber (ángelamaríaloquehayqueoir) y claro, cualquier cosita le sienta mal. Y hoy ha venido del internado, y ha salido de fiesta por primera vez en mucho tiempo y mira...
Atentos porque éste es el momento en que se introduce el concepto Karma. En vez de explicarle a Geno que su hijo se ha bebido hasta el agua de los floreros, me acuerdo de "Me llamo Earl" y decido, por una vez, usar mis poderes para hacer el bien y le digo que sí, que tiene razón.
- Si es que esto es normal, nos ha pasado a todos (mentiraaaaaa), que seguro que el pobre angelito al no estar acostumbrado a beber se ha tomado una copita o dos (segunda mentira de la conversación, Pelayito tenía una alcoholemia en sangre de 300 cuando el máximo es 10) y mira como le ha sentado...
- Claro - me dice Geno-, pero ahora le tendremos que castigar para que aprenda (y yo, como defensora de los derechos de mi paciente, salto rápido a la contra)
- Hombre, castigar castigar... No crees que con la vergüenza que va a tener cuando se espabile será bastante? (todo mentira!!!!! me llega a pasar esto a mi y en mi casa me castigan hasta el día del MIR!!!) Yo creo que con este disgusto se le van a quitar las ganas de hacer tonterías una temporada larga, no? Le dais un poco la charlita, y no hace falta que lo castiguéis, que por una vez...
Y en ese momento, en ese preciso instante, ojoqueaquívienelobonito, Pelayito ascendió de su profundo sueño, abrió los ojos y me miró fijamente, con todo el amor del mundo concentrado en esa mirada.
Entonces, con su voz de ir más pedo que Alfredo y arrastrando todas las letras, me dijo:
- TE QUIERO
Y acto seguido se puso a roncar como si no hubiera mañana.
Me creéis o no, que el karma existe?
NO ME LO PUEDO CREEER!!! BRU TAL ANTONIA, BRU TAL
ResponderEliminar(mi madre se lo esta leyendo, tb!!!)
grande!
ResponderEliminar