Sé que os tengo abandonados, pero comprenderéis que vivo en
una espiral de glamour, fiestas y cirugías apasionantes que me roba tiempo para
postear. No os quiero dar envidia, así que en vez de contaros lo de las fiestas
os voy a contar el último cambio que ha habido en mi vida: he pasado de hacer
las guardias “abajo” (llámale urgencias, puertas, putada… llámale como quieras)
a hacerlas “arriba”. “Arriba” yo lo veo un eufemismo, porque yo estoy en la
segunda y le llaman “arriba”… si estuviera en la octava como los de cardio cómo
lo llamaríamos? ¿Guardia “Empire State”? ¿Será por eso que me da tanta pereza
subir por la escalera y voy en ascensor aunque sean dos pisos? (no es vagancia,
es que estoy de guardia “arriba”).
Lo de guardia “abajo” y guardia “arriba” puede llevar a
pensar erróneamente que mi calidad de vida ha mejorado. Erróneamente. Veréis.
Allá por el pleistoceno antiguo, cuando yo elegí esta bella y noble
especialidad en vez de hacerme Anastasia, el motivo principal fue la calidad de
vida. La calidad de vida, la gran mentira del rock and roll. Primero porque
calidad de vida, para que nos entendamos, significa aburrirse. Segundo, porque
no sé quién me vendió la moto de que las guardias de uro eran tranquilas, y
mejor que no lo sepa porque si me acuerdo tendremos más que palabras. De
momento todas las guardias de uro que he hecho han sido espantosas. En puertas
por lo menos llegaba un momento en que te ibas a dormir, y durante un intervalo
de tiempo que podía ser de 20 minutos a dos horas y media, lo que pasara en
puertas dejaba de ser tu problema. Aquí no, la guardia es mía, el adjunto está
en su casa y yo soy LA uróloga capacitada para resolver todos los problemas
remotamente relacionados con la urología que surjan en el hospital. Lo de
remotamente lo digo para que si alguien de puertas me lee, por favor, dejen de
llamarme por neumonías. Os quiero igual, pero lo del pulmón no es lo mío, en
serio. Y lo de llamarme a mi porque doy menos miedo que el cirujano de guardia
se tiene que acabar, vale que soy quirúrgica, pero en serio: titolas, hernias
no! Dicho lo cual, un beso para todos los compañeros de puertas!
Sigamos, Guardias arriba. Ajá. El porqué se llaman así. Pues
ahora os lo voy a contar. Si no es por que mejora tu vida, porqué es? Pues muy
fácil. En el momento que pasas de estar en la planta 0-urgencias a planta 2-
kilimanjaro y tu guardia está incluida en el entente “arriba”, estás perdido.
Baja el oxígeno en el aire, sube la presión atmosférica, hay gases tóxicos, qué
sé yo! Y tus pacientes, seas urólogo, hematólogo, alergias, seas lo que seas…
se ahogan. Todo el rato. A todas horas. Todas las llamadas a tu busca son
porque el del 3 se ahoga. Y si no, no te preocupes, se ahoga el del 5. O el de
la 12.1, que es doble, y por empatía el de la 12.2 también se ahoga. Porque
cuanto más arriba, y esto lo sabemos aquí y en pekin, peor se respira. POR ESO
se llaman guardias arriba, y el que diga que no, miente!
Y tú, MIR de a pie, que renegabas de las médicas y te hiciste
cirujano, que pensabas no volver a usar el fonendo, te encuentras auscultando
abuelos, palpando edemas, interpretando electros, y te das cuenta que el único
busca que te sabes de memoria es el de interna (de hecho, te preguntan el tuyo
y por si acaso, das el de interna… total, sí te llaman a ti y tú a ellos,
acortamos el proceso, no?). Y no sabes
que es peor, si hacer las guardias arriba o abajo. Lo que tienes claro es que
ya puedes tirar el curriculum en el Everest, que si los sherpas se ahogan tú
con cuatro fármacos haces maravillas.
Trabajar en el himalaya, ¿la solución a la crisis?

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