Ésta es la historia de como pasé de ser una estudiante de medicina pija repija de una capital a ser doctora en un pueblo catalán sin cine, donde si ya les cuesta un poco entender lo de que haya mujeres médico... pues lo de ser mujer y uróloga ha supuesto un terrabastall, que en diríem.
Un poco una mezcla de Doctor Mateo con el Príncipe de Bel-Air, con una pizca de Almodóvar (tarde o temprano sale una teta en este blog, fijo!!!).
Un beso y que disfrutéis de las aventuras de la doctora Banana, que os deja las puertas del consultorio abiertas de par en par :)
B.